Martes, 21 de mayo de 2013
inicio
Otros Buscadores

Ver más documentos

Vivienda en Getafe

Ley de Grandes Ciudades
Ver más documentos
eXTReMe Tracker

Crónica de un viaje al ayer

Getafe Capital del Sur, 2009-2012

15 de junio de 2012   
JUAN MANUEL ALCALA

Nuevo libro de Juan Manuel Alcalá Perálvarez en el que se combinan temas de actualidad con "con puertas de acceso a un pasado en el que la ciudad de Getafe es protagonista directa e indirecta en las andanzas de los diferentes actores".

Bellas, épicas y trágicas historias relacionadas con este pueblo sin salida al mar. Por las páginas de este libro dejan su estela impresionantes navíos, fragatas y destructores, de fatal destino, barcos de epopeya, que aunque nunca navegaron por estos lugares nos dejaron  un rosario de personajes, el aroma de la poesía de sus viejas maderas y la belleza de sus velas al viento; ilustradores famosos, influyentes escritores, bizarros militares, polifacéticos artistas, buenos y malos políticos, corruptelas, hechos y estampas inéditas hasta ahora o poco conocidas, relegadas de la memoria histórica de Getafe.
 

Además de los artículos relacionados con el presente y el pasado más reciente de Getafe, aquí se puede citar el lector con el heroico y desconocido General Palacio, con el abuelo del alcalde Juan Soler-Espiauba, con los famosos ilustradores Vicente Urrabieta y su hijo el getafense Daniel Vierge, con el poeta e Intendente de la Armada, Ignacio Negrín, con un artista singular y visionario como Filiberto Montagud, con Silverio Lanza, marino frustrado  y cuentista  comprometido que ancló su vida en Getafe,  en una casa que "parecía un barco", lejos de la alargada sombra de su hermano  Narciso Amorós, intendente General del Ejército y prolífico escritor. Todos ellos son parte de esta Crónica de un viaje al ayer.

El libro cuenta en su prefacio con sendos prólogos de Miguel Ángel Gasco y de Mariano García, además de un pequeño exordio o justificación del propio autor, Juan Manuel Alcalá Perálvarez que se reproduce a continuación:

 

Comentario y naufragios

JUAN MANUEL ALCALA PERALVAREZ

Tendrás, anónimo lector, que disculpar el préstamo que tomo de la obra de Álvar Núñez Cabeza de Vaca para el título de esta pequeña introducción. Estás a tiempo, como expresó mejor que yo Silverio Lanza, de quedarte en puerto, dejar a un lado la aventura que te presento y ahorrarte esos buenos euros que cuesta el libro. Provechosa decisión, si no tienes interés alguno por acompañarme en la travesía de unos comentarios que no son crónicas, parte de un anuario, ni tampoco relatos de la actualidad del Getafe de los últimos tres años y pico. A la par tendrás ahorrado el susto de naufragar, una y otra vez, por otras épocas y personajes distintos a los que pululan o bogan por la contemporaneidad de la Capital del Sur.
 

Teniendo el libro preparado para la imprenta, casi acabado a finales de 2011, con los artículos que marcan el rumbo habitual de esa barcaza digital en la que vengo publicando lo que mejor me parece de la vida cultural, social y política de Getafe, adiviné tesoros ocultos, en lejanos bajíos de arenas o arrecifes, así que fuera del espacio y el tiempo actual, tratando de huir de las mezquindades de la vida social y política de las que tan llenas tengo las sentinas del blog, arribando el timón a banda, ahociqué la proa hacia el mar inmenso; y naufragué. Me encontré sumergido, con más miedo que respeto, en aguas –si no ignotas, poco transitadas–, que al final han dejado en el libro una estela de bellas estampas y poemas marineros; una singladura que me ha devuelto, con el esfuerzo de su trascripción, el aire fresco a los pulmones y el sabor del salitre a los labios. Mucho barco y mucha poesía.
No ha de confundir el lector estos naufragios getafenses, en un lugar sin mar, con la zozobra del navío o con el fracaso de la travesía; solo han sido el resultado del acercamiento a la vida y a la obra de algunos personajes, unos con más renombre que otros, que nos han obligado a recorrer muchas hemerotecas virtuales, –y alguna biblioteca–, para bucear en innumerables, antiguas y maravillosas publicaciones; hemos comprado libros, de historia y de poesía, en almonedas digitales y viejas librerías de lance; hemos adquirido grabados antiguos y derechos de reproducción.
 

Las páginas siguientes son el resultado de esos naufragios. En cada uno de ellos he procurado devolver la deuda contraída con el mar de información surcado y dar testimonio de las fuentes utilizadas, citando los libros, las revistas y periódicos, las ilustraciones y, en su caso, las fuentes verbales.
 

Por último, estimado lector, si decides continuar invirtiendo una parte de tu peculio en este libro, tendrás que disculpar el estilo que utilizo. Dejando a un lado su poca o escasa calidad literaria, has de saber que la mayoría de los artículos están «contaminados» por esa propensión mía, desde siempre, a mezclar la información con la opinión; la crónica con el cuento; la historia con la novela. No sé si gustarás de una cosa más que de la otra, te parecerá bien o mal, aunque, –sin que valga de coartada o descargo–, me parece que estos naufragios que te presento, resultado de afición por libros y periódicos que me regocija desde niño, tienen la verdad justa: la que he sido capaz de encontrar. 
 

En nuestra deriva por esos antiguos recovecos de la historia getafense, en una aventura casi arqueológica, hemos encontrado pequeños y grandes tesoros que nos han llenado de alegría, de un gozo como el que solo un vino blanco fresco ofrece al paladar en un día de verano, de un alborozo y un entusiasmo que nos ha apremiado a compartir el hallazgo, a esparcir la noticia, a trasladar el descubrimiento al cuaderno de bitácora de este viaje, finalmente en tus manos en forma de libro. Destacaré, sin que sea por orden de importancia, la piedra litográfica que el vecino e ilustrador Vicente Urrabieta utilizó para un grabado sobre la Virgen de los Ángeles; los ángeles pintados por Filiberto Montagud para el monumento que antiguamente instalaba la Congregación de la Virgen de los Ángeles durante la estancia de Nuestra Señora en la Magdalena; el magnífico patrimonio artístico de la familia Montagud del que he disfrutado gracias a la amabilidad de su familia getafense; y a última hora, rozando el plazo de entrega a la imprenta, pudimos contemplar y fotografiar el retrato del General Palacio pintado por el Víctor Morelli. No hemos sido capaces, sin embargo, de localizar algunos objetos que hemos rastreado con cierto empeño a través de la neblina del tiempo. Uno: el bastón de almirante que la familia de Ignacio Negrín donó al Cristo del Hospitalillo de San José en 1885; dos: la imagen personal, el rostro, del mismo poeta del mar; y tres: la ilustración de Daniel Vierge que colgaba de una de las paredes del salón de la casa de Silverio Lanza dedicada por el propio artista.
 

No puedo, ni debo, dejar pasar la oportunidad para dar las gracias a todas las personas y entidades que han facilitado esta humilde búsqueda y que nos han permitido la reproducción de esos valiosos descubrimientos.
Resulta difícil entender que una ciudad como Getafe no cuente con un Museo Municipal y que no se recopile institucionalmente el gran patrimonio histórico, cultural y artístico que existe desperdigado. Una quimera, un sueño, que siempre ha estado en boca de los políticos, en el cajón de las cosas caras y difíciles, que no ofrece una rentabilidad electoral a corto plazo. Por su negligencia o ignorancia es que el proyecto no ha cuajado. Muchos de los propietarios de ese rico patrimonio cultural y artístico que se «esconde» en Getafe cederían, con seguridad, una parte o la totalidad de sus tesoros para compartir ese placer con vecinos y visitantes; el patrimonio artístico del ayuntamiento, de titularidad pública, es una base suficiente e imprescindible, como punto de partida, de los fondos que deberían conformar ese futuro Museo. Y edificios sobran. Solo falta voluntad.
Un último comentario [o ruego]; al Consistorio. Algunos de los personajes singulares que aparecen en este libro como Vicente Urrabieta Ortiz, su hijo Daniel [Urrabieta] Vierge, incluso su otro hijo Samuel Urrabieta Vierge, Ignacio Negrín Núñez y Filiberto Montagud, aun habiendo sido vecinos destacados, ilustres poetas, dibujantes o diseñadores, olvidados o relegados de la memoria colectiva de este pueblo, no tienen, –homenaje que parece imprescindible– una mísera avenida, callejón o plazuela con sus nombres. ¡Con todos los que hay que no lo merecen!

 

La edición en papel se vende en las librerías de Getafe (12,48 euros). También está disponible una edición digital para lectores electrónicos Kindle (2,68 euros). En septiembre  estará disponibles en versiones PDF y ePUB para tabletas y otros lectores.

LEER FRAGMENTO DEL CAPÍTULO DEDICADO AL GENERAL PALACIO EN EL BLOG

 

INDICE DEL LIBRO (En color los artículos inéditos):

PREFACIO

Capital, lo que se dice capital...,
Mastelerillo de juanete
Comentarios y naufragios 

2009

El General Componte
Las hormigas de El Bercial
Una de piratas
Monumento al futbolista desconocido
Cumpleaños de Gómez de la Serna
Cara de piedra y la memoria histórica
Las farolas y los concejales de urbanismo
Rumiñagüi y la Alianza de las Civilizaciones

2010

El águila y los idus de marzo
El folleto de la mancha roja
Al fin y al cabo, el amo
El padrón y los extranjeros
El mejor presidente del mundo y los aficionados del Getafe 
Paneles de libre expresión
La necesidad social y la pasta [gansa] de Perales del Río
Dos orejas y vuelta al ruedo
El Gigante Caraculiambro y los Molinos
Uno de Getafe que triunfa en París
El chat del Pleno Municipal
Celebrando el cese
El orgullo nacional
Sobre la vanidad y la fugacidad de la vida
El Getafe Beta de baloncesto y los valores del deporte base
Del mar y la poesía.
Un beluga contra los Molinos

Echa el cierre Pastelería Izquierdo
El final de los ensueños y cansancios

2011

El psicólogo y la pitonisa
Año internacional de los bosques
Adiós Sánchez, adiós
A vueltas con el arte por la zona sur
La brigada paracaidista del PP
Resultados visibles y transparentes
Encuestas y mentiras estadísticas
¿Quién llamó a Bob Esponja?
Entre lo real y lo ideal
Ser o no ser
La traición del conseguidor
Una cita con la muerte
Ángel Torres, una historia de fútbol y dinero
El boletín político de los «descamisados» rosas
Una oportunidad de lujo
Cristina y el Duque

2012

Aparcar, el verbo imposible
Un estuche llamado Filiberto
Las muertes de Silverio Lanza 

Compartir
del.icio.us Facebook Google Meneame
Twitter
Imprimir noticia Enviar a un amigo Volver

Pinche en la foto para ampliarla


Modificar/cancelar datos >>

El alcalde de Leganés, Jesús Gómez, lle...
Las instalaciones deportivas del barrio de  San Isidro ...
[+ articulos] [Weblogs]
El 97,5 por ciento de las viviendas que cuentan con alg&uacu...
[+ Reportajes]
El alcalde de Fuenlabrada, Manuel Robles, desvela en esta en...
[+ Entrevistas]

 




@ Copyright 2005   Ediciones Electrónicas del Sur
Publicidad | Condiciones de uso | Avisos legales | Privacidad | Tráfico
Gestor de contenidos
desarrollado por
C2C Soluciones Powered by
SPC v2012 ©