En uno de los libros de Silverio Lanza—según relata Gómez de la Serna en sus páginas escogidas e inéditas—, el sabio Remy, que se prestaba a operar un zaratán (cáncer de mama) en una clínica fantástica, el Colegio Imperial de Ciencias Médicas, les dijo a sus alumnos “Vamos a cortarle un vuelo al Ángel del exterminio”. Aprovechando el magnífico estrambote, hoy “vamos a recordar un vuelo del ángel del exterminio". Busque el lector las diferencias, como en una fuga y cambio de consonantes, y verá la tragedia del día.
Silverio Lanza, el hombre raro de Getafe, murió la primavera pasada; un día como hoy. Juan Bautista de Amorós y Vázquez de Figueroa, también. El óbito de ambos llegó el 30 de abril a la hora de la luz, ese momento mágico que transcurre a las 10 de la mañana, del año 1912. Hace 100 años. ¡Un siglo sin Silverio Lanza! Y siguen los dos y sus libros, a pesar del tiempo transcurrido, desconocidos y olvidados: los responsables de cultura del Ayuntamiento de Getafe, ausentes; ignorantes. Mirando atrás, empieza a parecer que lo actuales gestores culturales de la ciudad conseguirán pasar por bueno lo pasado y malo. Incluso Zolepodría dejar de ser un edil de cultura mediocre, revalorizado por lo anodino e impersonal de lo nuevo: durante estos días se “ha celebrado” en la plaza del Ayuntamiento una feria del libro cutre, la misma que se hacía antes, dedicada a Charles Dickens, —sorpréndete lector, ahora que se cumple el primer centenario del escritor getafense celebramos el bicentenario del autor inglés. Eso es cultura. Esto es Getafe. Para atenuar el descuido de la Delegación de Cultura habrá que añadir, en honor a la verdad, que el Ayuntamiento de Getafe ha retomado el proyecto de la Biblioteca Virtual Silverio Lanza, que si no recupera la ocasión perdida, sí podría relanzar la obra de uno de los más influyentes precursores de la generación del 98; y de otros autores locales. Y abrir al mundo las puertas digitales del archivo municipal. Fantástico.
Hay quien piensa, sería lo más cómodo, que no eran dos sino uno. Que Silverio Lanza era, sencillamente, el pseudónimo de Juan Bautista Amorós....
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