El conflicto interno "obliga" al alcalde a apartar a Juan Manuel Álamo de Deportes y Comunicación para encomendarle un "invento" llamado Delegación de Presidencia y Patrimonio
La primera crisis del Gobierno del Partido Popular en Leganés deja como grandes damnificados a la ex concejala María Dolores Montoro (presentó su cese la pasada semana) y al Portavoz del Grupo municipal Popular, Juan Manuel Álamo Cañadas.
Álamo es sin lugar a dudas el auténtico protagonista del comunicado oficial que esta misma mañana hacía público el Gabinete de Prensa del Ayuntamiento. Un gabinete que, paradójicamente, ha dejado ya de estar en sus manos.
Y es que el alcalde aparta a "Juanma" de las Delegaciones de Deportes y Comunicación para "darle una patada" no hacia arriba -como suele ser habitual en casos de crisis- sino hacia un invento denominado Presidencia y Patrimonio. Y no es casual.
Álamo Cañadas fue el Coordinador del Grupo Municipal Popular (haciendo también las funciones de Jefe de Prensa) durante buena parte de la pasada legislatura. El primer edil confió en él su campaña electoral (aquí le llovieron muchas críticas desde Madrid) y mantuvo su confianza una vez asumió el bastón de mando entregándole la portavocía del Grupo y la Comunicación institucional.
Sin embargo, muy pronto comenzaron las desavenencias internas entre el todavía Portavoz -autoproclamado líder de los ediles supervivientes de la legislatura anterior- y los recién llegados capitaneados por el concejal de Hacienda y Régimen Interior, Alejandro Martín Illarregui.
Las rencillas eran constantes, hasta el punto de que el pasado mes de diciembre, en una reunión del Grupo municipal Popular, se planteó la conveniencia de retirar la Portavocía a Juanma Álamo. Finalmente, y en parte gracias al apoyo que recibió de algunos ediles (entre ellos la propia Dolores Montoro), su sustitución quedó aplazada… pero las cartas ya estaban marcadas.
Ahí estalló la guerra fratricida. El Grupo municipal Popular estaba y está claramente dividido entre los afines a uno u otro bando.
Lo que nos quieren vender como restructuración del equipo de Gobierno no es sino un intento de camuflar un conflicto interno que se ha llevado por delante al más débil políticamente hablando.
Primero Montoro, quien cometió un error de bulto cuando la estaban esperando con el cuchillo entre los dientes, y después Álamo Cañadas, quien osó enfrentarse al grupo que controla el Gobierno y el Partido Popular de Leganés. Y eso es mucha tela.
Si a ello le unimos que nunca fue capaz de ganarse la confianza de los medios de comunicación que no le doraban la píldora -para quienes siempre estaba apagado o fuera de cobertura- el resultado le coloca en una Delegación de atrezo.
Dice un buen amigo que, en política, sólo hay que dar un golpe certero "y los demás ni se menean". En este caso, han matado a dos de un sólo golpe. Supongo que también valdrá.
Ahora bien, que nadie dude de la lealtad política de Montoro y Álamo, porque siempre negarán la existencia de un conflicto interno en su Grupo, aunque les haya costado el puesto.
PUBLICADO EN EL BLOG 'La ciudad parece un mundo'