Sin que venga a cuento [con la temática del blog Capital del Sur], resulta este articulito, consecuencia inevitable del escándalo destapado por las actividades empresariales del yerno del rey, Iñaki Urdangarín Liebaert; poco ejemplares, como dice su suegro; poco éticas como las hubiera calificado el exalcalde de Getafe; y presuntamente delictivas, y con mucho morro, según hemos de tacharlas o catalogarlas de momento, para no cometer imprudencia alguna ni saltarnos la presunción de inocencia del Duque consorte de Palma de Mallorca, título conseguido gracias a su matrimonio morganático [braguetazo real, más comúnmente] con la infanta Cristina [Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad] de Borbón y Grecia. Dice la Wikipedia que tiene, el deportista vasco, tratamiento de Excelentísimo Señor. Y nadie, ni el rey está exento, a pesar de la “señoría” regalada, de pasar por el juzgado y ser calificado de excelente chorizo ibérico. No menos de eso se puede decir del que, evadiendo el dinero a la hacienda pública, esconde sus capitales, y los que irregularmente ha conseguido, en el extranjero. [El último chiste popular, fruto de genio humorístico de los españoles, pregunta cómo se dice chorizo ibérico en euskera… ¿no? Pues, .... si.
Se dice que la historia se repite. Y bien dicho está, si atendemos a lo siguiente. Fueron otra María Cristina y otro Duque los que protagonizan, y dan título, a esta entrada...