Vecinos del barrio getafeño de Juan de la Cierva -concretamente de las calles Castellón de la Plana, Mérida y Valencia- se han mostrado indignados con la medida emprendida por el Ayuntamiento de recortar hasta un metro los jardines de la zona para ampliar la calzada de las calles.
Los residentes en estas calles llevan semanas manteniendo reuniones para oponerse a esta medida, ya que, en algunos casos, consideran que los jardines se asientan sobre terreno privado de las mancomunidades. En este sentido, el Consistorio puso en manos de los servicios jurídicos el caso, que resolvieron que este suelo era de titularidad municipal, lo que permitiría a la Administración local emprender los 'recortes'.
De esta manera, la calzada quedará ampliada en tramos que abarcan entre 1 metro por una de las márgenes y 50 centímetros por la otra.
CRÍTICAS AL PLAN E
Más allá de eso, los vecinos se encuentran molestos con las obras que se están realizando en la zona y que están financiadas por el Fondo Local de Inversión Local, conocido como 'Plan E'.
Los trabajos han forzado al corte de varias calles "a la vez", lo que ha dificultado –a juicio de los vecinos consultados- un incremento de los problemas de aparcamiento y circulación de vehículos y peatones, sobre todo en las calles adyacentes a la Plaza de las Provincias, donde se ubica el centro cívico de Juan de la Cierva, que genera una gran actividad social.
En este enclave hay hasta seis calles cortadas -Cáceres, Badajoz, Castellón de la Plana, Mérida, Valencia y Extremadura-, todas enclavadas en la misma manzana. Esto provoca, inevitablemente, que las dos arterias principales del distrito, las avenidas de España y de Aragón, se vean tremendamente desbordadas y con un tráfico muy lento.
En este sentido, algunos vecinos acusaron a la Administración local de emprender las obras "sin una planificación adecuada" y sin haber valorado los perjuicios a los vecinos. Además, el gran volumen de obras genera una elevada contaminación acústica y medioambiental. "Hay mucho ruido y polvo", se lamenta una vecina de la Castellón.
Las obras, por otro lado, han generado cierta incertidumbre entre los residentes. En la calle Valencia, por ejemplo, se ha levantado una especie de 'murete' que los residentes han cuestionado por considerar antiestético y poco funcional. "No sabemos para qué servirá eso", alegan con desprecio.